Prometí hablar de los objetivos de los distribuidores.
El año que vendíamos demasiado de una editorial, el comercial nos llegó a finales de octubre para que le devolviéramos ejemplares.
Habíamos hecho demasiado bien nuestro trabajo y no le interesaba que le vendiéramos demasiados más. ¿Por qué? ¿Cómo es posible que un comercial, cuyo objetivo es venderte los libros de su editorial, te pida que le devuelvas ejemplares para vender menos? Es algo contradictorio pero tiene su porqué.
A los comerciales lo que les preocupa es cumplir con los objetivos que les imponen (su futuro laboral suele depender de ello) y por eso a veces se ponen tan pesados y nerviosos presentándote libros y ofertándote campañas, porque suelen estar presionados y pueden ir retrasados en lo que se les exige (en ocasiones cosas imposibles). Una vez cumplidos, se relajan (aunque nunca pueden estar seguros del todo existiendo las devoluciones por nuestra parte) y cabría pensar que, llegados a este punto con algo de margen, todo lo que se vendiera de más sería positivo para ellos de cara a la editorial a la que representan. Y así es.
Lo que ocurre es que los objetivos de un año quedan determinados por los del año previo y todo lo más que se venda en un año se lo van a exigir al año siguiente (y siempre algo más). Así que lo más cómodo y rentable para un comercial es vender suficiente pero no demasiado, pues de esta forma al año siguiente estará menos presionado y tendrá unos objetivos menos imposibles.
Así funcionan las cosas. Crudo, ¿no?