martes, 29 de junio de 2010

 A día de hoy no trabajamos con MELISA (Mensajerías del Libro S.A.). Hasta hace poco lo correcto era decir que ellos no trabajan con nosotros, pero por lo visto su comercial vino hace unos meses dispuesto a servirnos sus libros. No se nos escapa que si viene ahora es porque está la crisis y venden mucho menos: cualquier punto de venta puede ser vital para sus objetivos. No me consta que se les haya dado respuesta y me parece bien hacerles esperar. Al fin y al cabo nosotros hemos tenido que esperar muchísimos años.

Ese mismo comercial vino por primera vez tres años después de que hubiésemos abierto. Miraba a su alrededor buscando sus libros (los que se supone que nos deberían distribuir ellos) y vio que no nos faltaban títulos de Edhasa en la sección de Novela Histórica. Yo hice un comentario en favor del fondo de la editorial y una observación respecto a la letra excesivamente pequeña de algunos libros del antiguo formato de Pocket Edhasa (si quieren saber de lo que hablo, búsquense César Imperial, de Rex Warner, en el formato antiguo de esa colección). Razón de más para que compren la edición grande, me dijo con una sonrisa, cuando nadie mejor que él sabe que los libros de Edhasa son cualquier cosa menos baratos. El comentario me sentó como una patada en los huevos y creí comprender muchas cosas. ¿Qué se puede esperar de alguien al que le importan un carajo los lectores de los libros que distrubuye?

Como al mundo del libro en España le sobran libros, editoriales y distribuidores, tampoco es que uno les eche demasiado en falta, y los libreros que lean esto saben que cuando uno quiere un libro, de una u otra forma lo acaba consiguiendo. Quizá no de la forma y con la prontitud deseada pero el cliente que me pida uno de sus libros no se va a quedar sin él.

Tampoco nos vamos a quedar sin cantidades de sus bestsellers y longsellers y al final las que pagan el pato son todas esas editoriales medianas y pequeñas que ellos distribuyen, aquellas que tienen que luchar para hacerse un hueco en las librerías entre sus estantes. Salto de Página, por ejemplo, es una buena editorial con un catálogo interesante y de la que tenemos algunos títulos puntuales en nuestro fondo, pero que no está más representada porque si algo nos falta a los libreros es espacio y no le vamos a dedicar más que el imprescindible a aquellas editoriales de un distribuidor que durante tanto tiempo no ha querido saber nada de nosotros. Sin buscárselo, resultan maltratadas porque nos hemos sentido maltratados por su distribuidor.

Y es lo que hay.


Publicado por Desconocido @ 10:53  | Distribuidores
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