Mi?rcoles, 21 de abril de 2010

Era la Feria del Libro y se trataba de un autor local que publicaba en una editorial independiente con distribución nacional. Le habían editado antes pero no había alcanzado cierto éxito hasta que publicó su segundo libro en esta nueva editorial, título que tuvo muy buena acogida en nuestra localidad.
Por la tarde firmaba en nuestra caseta pero al pasarse esa misma mañana por nuestra librería y no ver un escaparate dedicado exclusivamente a su augusta persona, llamó a su editora para decirle que no iba a firmar.
Mientras la responsable de prensa de la editorial, apurada, hablaba con él, me llamaron desde la librería para asegurarse de que los libros estaban bien colocados y todo dispuestos para la firma de la tarde porque el autor iba camino de nuestra caseta. Sus libros estaban expuestos, por supuesto, pero todo estaba lejos de estar dispuesto para la firma: cada día teníamos una y aún no había terminado de recoger la de la tarde anterior ni colocado los carteles de la nueva.
Yo le habría mandado a la mierda, pero como entonces no mandaba me puse a prepararlo todo contrarreloj . A duras penas me dio tiempo para tenerlo listo. Cuando llegó, su ego quedó saciado y por la tarde estuvo sonriente toda la firma, vendiendo muchos libros de ese título que aún soy se sigue vendiendo. Yo también sonreía, aunque cínicamente, y no me costó prometerle que me leería su anterior título, el más mundano que se vendía arrastrado por el éxito del otro, ya que me había llamado la atención cuando salió. Al fin y al cabo, un libro no tiene la culpa de que su autor sea como es.
Creo recordar que todo esto fue en el 2005. Tuvo graves problemas de salud y acabó peleado con la editorial que le hizo alcanzar su mayor éxito hasta la fecha. Hace años que no le veo y, que yo sepa, no ha escrito nada nuevo desde el 2007. Nada nuevo en formato libro, me refiero, porque su página web sí que está muy activo: en él pide que no se compren sus libros y va colgando los capítulos de sus obras.
A día de hoy aún no he cumplido mi promesa. Me considero celoso de mi palabra pero no tengo prisa. Tal vez la lea cuando esté completamente publicada en su blog. Creo que podré esperar. Mientras tanto seguiré vendiendo sus libros, particularmente ese título suyo que aún me siguen pidiendo y que, intuyo, por las circunstancias que sean ya no le reporta ningún beneficio.


Publicado por Bernie_Ohls @ 9:58  | Escritores
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